Hace unos días se podía
leer en la prensa que algunos centros de enseñanza del Corredor del
Henares se iban a cerrar porque el número de chavales había
disminuido con respecto a años anteriores. Por supuesto, la razón
fundamental, y así se afirmaba, es que no compensa económicamente
mantener abierto un colegio con un nivel de alumnos por debajo de un
determinado ratio.
Bien, en esta ocasión no
voy a hablar sobre esa manía que tienen algunos de medirlo todo por
su rentabilidad económica, algo absurdo en materia educativa, sino
sobre lo que obliga precisamente a cerrar esos centros: el concierto:
el concierto educativo.