miércoles, 19 de septiembre de 2012

Descendientes de Nerón

Hace ya mucho tiempo cayó en mis manos un pequeño libro que de vez en cuando releo. Su título: “Sobre la clemencia”. Es una muy pequeña obra que Séneca escribió para el “bueno” de Nerón cuando éste empezaba a gobernar el vasto Imperio romano (como nota aclaratoria que no aparece en el libro habría que decir que, según las malas lenguas, Nerón fue el fruto de un desliz de Agripina, su madre, con el filósofo. Pero esta es una historia en la que entraremos en otro momento).

A lo largo de sus páginas, y aunque luego hemos visto que no sirvió para nada, Séneca trata de trasladar a su discípulo, que sí lo fue, cómo tendría que actuar un gobernante en el ejercicio de sus funciones. Le decía que la diferencia entre un buen rey y un tirano estaba en sus acciones; le decía que lejos de ejercer el poder con brutalidad, un buen rey, como lo haría el sabio, tendría que ganarse el respeto de su pueblo aplicando el mismo con moderación.

En uno de sus pasajes puede leerse:

A un rey tranquilo y pacífico le son fieles sus guardias porque los usa a favor del bien común. El soldado, orgulloso porque ve que presta servicios a la seguridad del Estado, sufre con gusto cualquier esfuerzo como guardián del padre. En cambio, es lógico que sus satélites supongan una carga para quien es cruel y sanguinario. Nadie puede tener ayudantes fieles y de buena voluntad si los utiliza para torturar…lo peor que tiene la crueldad es esto: que hay que proseguir y que no queda abierta la vuelta a situaciones mejores, pues los crímenes hay que protegerlos con crímenes.”

Si Séneca levantase la cabeza y tratase de inculcar algo de razón y sentido común a nuestros gobernantes, quienes quieran que sean, mucho me temo que se encontraría con el mismo problema que se encontró con Nerón. Los gobernantes nunca escuchan a sus gobernados, se creen en posesión de la verdad absoluta y se empeñan en salvarnos de los males que ellos mismos generan como la pescadilla que se muerde la cola (“los crímenes hay que protegerlos con crímenes”).

Llegará el día en que alguien reinvente la democracia, o la recupere, y entonces nos daremos cuenta de que durante este tiempo nos han estado engañando, que las mentiras las han cubierto con mentiras y que estos descendientes de Nerón han terminado imitándole y han quemado todo lo que habíamos construido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario