martes, 29 de agosto de 2017

Cuaderno de bitácora: 29-08-17

1.- Jubilado ahorrador. Este verano la prensa nos ha ido retransmitiendo las nuevas aventuras del rey padre. En este caso los “avistamientos” han tenido lugar en Irlanda, Saint-Tropez,... sitios habituales de los portadores de sangre azul o achampanada. Y todo eso con la paga de jubilado. Para que luego vengan algunos a quejarse de que las pensiones no llegan ni para las medicinas. Será que son unos derrochones y no saben administrarse.
 
2.- Cataluña. Rajoy (el sordo) dice que no oyó gritos en la manifestación contra el terrorismo. Posiblemente Puigdemont (el ciego) no vio la vergüenza ajena que nos produjo la orquestada pitada y las consecuencias de su absurdo empecinamiento en pasar a la historia. Y, en medio, el pueblo catalán (el mudo), en cuyo nombre todos hablan, sin poder opinar de forma libre y verdadera sobre los que los demás opinan. ¡Ya estamos todos!


domingo, 27 de agosto de 2017

[¿Dónde duermen los niños?]

Dónde duermen los niños?
Duermen en su cama.
¿Dónde duermen las camas de los niños?
Duermen en su casa.
¿Dónde duermen las casas de los niños?
Duermen en su calle
¿Dónde duermen las calles de los niños?
Duermen en su pueblo
¿Dónde duerme el pueblo de los niños
El pueblo de los niños no duerme: está muerto.

                     Juan Antonio Masoliver Ródemas

viernes, 25 de agosto de 2017

La utópica educación

Tal día como hoy, del año 1944, la “Novena”, formada fundamentalmente  por republicanos españoles, rindió a las tropas alemanas que aún permanecían en París. Este aniversario me sirve de excusa para rendir homenaje a la República, que intentó una de las mayores utopías que ha conocido la historia: tratar de llevar la educación y la cultura a todos los rincones de una España que rondaba el 50% de analfabetismo y que superaba en algunas zonas rurales el 70%. Peligrosa utopía que algunos combatieron desde el primer momento.

“…el Gobierno de la República, que nos envía, nos ha dicho que vengamos ante todo a las aldeas, a las más pobres, a las más escondidas, a las más abandonadas, y que vengamos a enseñaros algo, algo de lo que no sabéis por estar siempre tan solos y tan lejos de donde otros lo aprenden, y porque nadie, hasta ahora, ha venido a enseñároslo; pero que vengamos también, y lo primero, a divertiros. Y nosotros quisiéramos alegraros, divertiros casi tanto como os alegran y divierten los cómicos y titiriteros.”

martes, 22 de agosto de 2017

Cuaderno de bitácora: 22-08-17

1.- Barcelona. Mi solidaridad con Barcelona y, de forma muy especial, con las víctimas del atentado terrorista. Barcelona es la ciudad de mi equipo, en Las Ramblas pasé un maravilloso año de mi vida, y contemplando la belleza de la Sagrada Familia se me humedecen los ojos. Amo a Barcelona y me duele lo que le duele.

2.- Impiedad. Hoy algunos medios se hacen eco de las palabras de un sacerdote de un barrio de la capital calificando a las alcaldesas de Barcelona y Madrid como comunistas radicales y colaboradoras con el terrorismo por no haber puesto bolardos o jardineras en determinadas zonas de sus ciudades. Esta calificación de comunistas radicales, que es lo que los medios resaltan, no es lo que más me ha llamado la atención de la homilía. Hay dos detalles que me han parecido más importantes: 1) el odio que transmitían las palabras del sacerdote hacía las destinatarias de sus palabras (Colau y Carmena); y 2) la poca fe demostrada en su superior jerárquico (dios), al decir que rezar está bien, pero no es suficiente, “hay que hacer algo más”. Pobre dios, sus propios mensajeros dudando de sus poderes. Con estas credenciales, o en el cielo son muy poco escrupulosos o le va a ser muy difícil entrar en el paraíso.